Los sacerdotes cargan el arca y tocan el agua con sus pies, ¡y el milagro sucede! El lecho del río se queda seco y el pueblo empieza a pasar al otro lado (Josué 3).
Antes de conquistar Jericó, el Comandante del Ejército del Señor se le apareció a Josué, para confirmarle que Dios pelearía por ellos, no tenían nada que temer. De igual manera, tú no estás solo, Dios pelea por tí, solo confía en Él.
Doce hombres (uno de cada tribu) tomaron las 12 piedras del medio del río Jordán. Esas piedras serían un recordatorio para el pueblo de que Dios había estado con ellos (Josué 4). ¿Qué cosas te recuerdan a ti de que Dios ha estado contigo y te ha dirigido?